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GASTROENTEROLOGÍA Sindrome del intestino irritable
November 22, 2025
El síndrome del intestino irritable (SII) es una enfermedad gastrointestinal crónica que se caracteriza por dolor y sensación de distensión abdominal, acompañada de alteraciones como estreñimiento, diarrea o ambas, sin una causa orgánica que lo justifique. Este padecimiento afecta la calidad de vida y la actividad laboral del paciente y generalmente se asocia con problemas de ansiedad, estrés y depresión.1
A nivel mundial, se reporta una prevalencia de SII de entre 7% y 21%, con una variación de acuerdo con el estilo de vida y el contexto geográfico. En América del Norte y Europa esta cifra fluctúa entre 10% y 15%, y se presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, con un predominio en el sexo femenino.1
Por otro lado, se estima que 3% de la atención médica otorgada a escala global se debe a esta patología, la cual propicia una derivación al servicio de gastroenterología hasta en 50% de los casos.1
Diagnóstico del síndrome del intestino irritable
El diagnóstico es clínico y se basa en los criterios de Roma IV, los cuales incluyen distensión y dolor abdominal recurrente asociado a la evacuación, acompañado de diarreas, estreñimientos o presencia de ambos por lo menos una vez a la semana en los últimos tres meses, además de las siguientes complicaciones:
Las evacuaciones pueden variar según la hipersensibilidad visceral presente y son clasificadas de acuerdo con la escala de Bristol.1
En estos casos se deben también vigilar los datos de alarma, entre los que destacan: antecedentes familiares o personales de cáncer colorrectal, poliposis intestinal y diagnóstico de enfermedad celíaca después de los 50 años. Asimismo, al realizar la exploración física del paciente se debe valorar que no existan masas abdominales palpables, visceromegalias, adenopatías, bocio o recto anormal.1 Aunque la hinchazón y la distensión abdominal suelen estar presentes, no se requieren para el diagnóstico.2
Una vez que se cumplen estos criterios basados en los síntomas y se establece el diagnóstico, los pacientes pueden subtipificarse en función de su patrón predominante de heces en: SII con estreñimiento (SII-E), SII con diarrea (SII-D), SII mixto (SII-M), o SII sin clasificar.2
No existen estudios de laboratorio ni de gabinete que confirmen el diagnóstico, pero se puede evaluar la hemoglobina para descartar datos de anemia o infección, la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular para determinar actividad inflamatoria. Por su parte, el uso de radiografías o ultrasonidos no tiene utilidad para el diagnóstico. La realización de colonoscopia está indicada en caso de pacientes con síntomas de alarma, factores de riesgo para cáncer de colon, incremento y exacerbación de síntomas y falta de respuesta al tratamiento.1
Tratamiento integral del síndrome del intestino irritable
Dada la heterogeneidad del trastorno, no existe un algoritmo de tratamiento que se adapte a todos los pacientes. El manejo del SII debe iniciar con una charla con el paciente que explique la afección, ofrezca tranquilidad con respecto a su historia natural benigna y brinde educación sobre las diversas opciones terapéuticas.2
El enfoque general del tratamiento debe adaptarse al tipo de síntoma predominante y la gravedad de cada paciente.2 Los probióticos (lactobacilos y bifidobacterias) se han recomendado como terapia complementaria gracias a su efecto en la función intestinal, pues reducen la hipersensibilidad visceral y la inflamación.1
Dentro de las modificaciones dietéticas más frecuentes se encuentra una dieta baja en carbohidratos fermentables (FODMAP, por sus siglas en inglés). El reconocimiento del efecto fisiológico de los FODMAP en el tracto gastrointestinal los ha convertido en un objetivo de tratamiento en el SII. Por otro lado, se encuentra la restricción de gluten, ya que algunos pacientes con SII han atribuido sus síntomas al gluten en ausencia de enfermedad celíaca, una condición conocida como sensibilidad al gluten –o al trigo– no celíaca.2
Las intervenciones de estilo de vida frecuentemente comprenden tratamientos de tipo psicológico como la terapia cognitiva conductual, la cual puede ser efectiva para mejorar los síntomas del SII. Cabe mencionar que el uso de estas modalidades está limitado por la disponibilidad de terapeutas con experiencia en el manejo de este trastorno.2
Por último, dentro de los enfoques farmacológicos se encuentran diversos medicamentos, entre los que figuran:2
El SII es una enfermedad compleja y con alta demanda de atención médica que afecta el ámbito laboral y familiar; su tratamiento y seguimiento debe ser multidisciplinario y estar enfocado en cambios en el estilo vida, con un especial enfoque en la alimentación, la realización de ejercicio, el evitar estresores y procurar una adecuada calidad de sueño.1
Referencias
1. Mendoza-López G, Becerra-Torres EC. Síndrome de intestino irritable: un enfoque integral. Atención Familiar. 2020;27(3):150-154. Disponible en: https://www.revistas.unam.mx/index.php/atencion_familiar/article/view/75899
2. Cash BD. Understanding and Managing IBS and CIC in the Primary Care Setting. Gastroenterol. Hepatol. (NY). 2018;14(5 Suppl 3):3-15. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30279636/