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Respiratorio VPPB
November 24, 2025
El vértigo postural paroxístico benigno (VPPB) es la causa más frecuente de vértigo en todo el mundo.1 Los pacientes con síntomas vertiginosos reciben un diagnóstico de VPPB en 17% a 42% de los casos, siendo la enfermedad vestibular periférica más frecuente.2
Su etiología es desconocida en la mayoría de los casos, aunque puede estar asociada a traumatismos craneales, decúbito prolongado o diversos trastornos del oído interno. Un metaanálisis reciente descubrió que el sexo femenino, la hipertensión, la diabetes mellitus, la hiperlipidemia, la osteoporosis y la deficiencia de vitamina D son factores de riesgo de recurrencia para el VPPB.1
Su incidencia en la población general a lo largo de la vida es de 10% y su índice de recurrencia puede llegar hasta 50%, siendo más frecuente entre la quinta y la séptima década de la vida.3
El VPPB se caracteriza por una sensación giratoria repentina y transitoria acompañada de un nistagmo característico. Los síntomas son provocados por cambios de posición de la cabeza con respecto a la gravedad y varían desde mareos leves hasta episodios debilitantes que pueden causar náuseas o vómitos y dificultar significativamente el funcionamiento diario. En estos casos, las señales aberrantes de los canales semicirculares crean una ilusión de movimiento que provoca vértigo.2
El cuadro clínico clásico consiste en una crisis de vértigo que dura pocos segundos y que habitualmente ocurre durante la noche en la cama al acostarse, girarse o levantarse; sin embargo, el paciente refiere una mayor duración por la sensación tan desagradable. Estas crisis se repiten con ciertos movimientos y generalmente el afectado logra identificar la posición que lo desencadena, evitando conscientemente la postura que inicia la crisis.3
Aunque el VPPB puede resolverse espontáneamente, el procedimiento de reposicionamiento canalicular (CRP, por sus siglas en inglés) se ha establecido como el estándar de oro para su tratamiento durante los ataques agudos.1
Diferentes ensayos clínicos aleatorizados y revisiones sistemáticas han demostrado la efectividad de las maniobras de CRP para el tratamiento del VPPB; con ellos, la resolución de los síntomas se logra en más del 80% de los casos y la mejoría en 10% con la primera maniobra.4
No obstante, las maniobras de CRP no siempre son toleradas por todos los pacientes con VPPB, en cuyo caso el tratamiento es sintomático. Los antihistamínicos tratan el vértigo suprimiendo la excitabilidad del laberinto y los receptores vestibulares de los órganos terminales.5
El estudio experimental de Sayin et al. demostró que el tratamiento con betahistina provocó una mejoría de los síntomas del VPPB. Por otro lado, el estudio multicéntrico VIRTUOSO indicó que la respuesta clínica a 48 mg diarios de betahistina fue calificada de excelente por 95.4% de los pacientes y 94.4% de los médicos tratantes en contextos rutinarios. Los efectos beneficiosos de la betahistina en los ataques mensuales de vértigo fueron evidentes durante el periodo de tratamiento de dos meses.6
De acuerdo con el estudio, la frecuencia mensual de crisis de vértigo disminuyó significativamente durante el período de tratamiento de dos meses y continuó disminuyendo durante el seguimiento de dos meses. Otras pruebas prospectivas han demostrado que el tratamiento con betahistina y procedimientos de reposicionamiento produjo una mayor mejoría de los síntomas de vértigo en comparación con los procedimientos de reposicionamiento solo.6
Asimismo, Jalali et al. realizaron un ensayo aleatorizado controlado con placebo donde, tras la maniobra de Epley, los sujetos recibieron una semana de tratamiento con betahistina, dimenhidrinato o placebo. En el análisis de regresión logística se informó que los sujetos que recibieron betahistina tenían 3.18 veces más probabilidades de no tener mareos residuales en comparación con el grupo placebo.6
Finalmente, Mira et al. llevaron a cabo un estudio doble ciego, multicéntrico y controlado con placebo que demostró que el uso de betahistina disminuye la frecuencia, intensidad y duración de los ataques de vértigo y mejora la calidad de vida.6
Referencias
1. Kim HJ, Park JH, Kim JS. Update on benign paroxysmal positional vertigo. J Neurol. 2020;268(5):1995-2000. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/s00415-020-10314-7
2. You P, Instrum R, Parnes L. Benign paroxysmal positional vertigo. Laryngoscope Investig Otolaryngol. 2018 Dec 14;4(1):116-123. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6383320/
3. Gallardo OFJ, Escalona LLA, Moreno RSA, et al. Vértigo posicional paroxístico benigno: el vértigo que todos debemos conocer. An Med Asoc Med Hosp ABC. 2019;64(4):281-289. Disponible en: https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=90439
4. Guía de Práctica Clínica “Diagnóstico y Tratamiento del Vértigo Postural Paroxístico Benigno en el Adulto”, México; Instituto Mexicano del Seguro Social, 2010. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/profesionales/guiasclinicas/gpc.htm
5. Palmeri R. Benign paroxysmal positional Vertigo – StatPearls – NCBI Bookshelf [Internet]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470308/
6. Sayin I, Koç RH, Temirbekov D, Gunes S, Cirak M, Yazici ZM. Betahistine add-on therapy for treatment of subjects with posterior benign paroxysmal positional vertigo: a randomized controlled trial. Braz J Otorhinolaryngol. 2022 May-Jun;88(3):421-426. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1808869420301415?via%3Dihub